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Matias Ferreira: Los sueños se cumplen Gira.
Nicolás Pesce Freijo
Hay artistas que aparecen con una canción pegadiza. Otros llegan con una estética. Y después está Matías Ferreira: un uruguayo-español radicado en Madrid que irrumpe con algo mucho más difícil de fabricar—identidad. De esa que se siente en el cuerpo antes de que entre la primera frase.
Su música respira tambor. Suena a calle, a candombe, a afro, a pop luminoso, a verdad. Y aunque todavía está dando sus primeros pasos sobre el escenario, ya suma miles de oyentes en Spotify que encontraron en su voz un refugio, un empujón o simplemente un ritmo que no pide permiso para meterse bajo la piel. Ahora, Ferreira se prepara para su primera gira oficial, Los Sueños Se Cumplen, que lo llevará por Argentina y Uruguay. Un título que no es marketing: es autobiográfico. Es la frase que repitió en silencio durante años de trabajo invisible, cuando todavía no existían los fans, ni los videoclips, ni los mensajes que hoy le llegan desde distintos países.
“Cantar es lo más especial para míˮ, dice. “Es poder darle vida a canciones que tienen un mensaje real, hacer bailar a la gente y conectar con su corazón. Creo que la musica cura de verdad.
Y esa es la clave: Matías no canta para impresionar. Canta para conectar. Su propuesta se sostiene en algo que no abunda en tiempos de algoritmos: emoción genuina. Su voz es cálida, honesta; su energía, magnética. Y su mezcla de pop y raíces afro-candombe lo convierte en un caso único dentro del circuito latino actual.
Pero Ferreira también juega en un territorio narrativo. Es el único artista latino que construye una línea de videoclips continuos, donde cada canción es un capítulo dentro de una misma historia visual. Un universo propio que mezcla romance, evolución personal y ese mood cinematográfico que hace que cada lanzamiento se sienta como una serie que querés seguir.
La gira Los Sueños Se Cumplen buscará llevar esa experiencia del teléfono al cuerpo: shows íntimos, cercanos, con ese pulso del tambor latiendo en vivo, entre momentos confesionales y explosiones de energía que recuerdan que la música, antes que un producto, es un ritual colectivo.
Ferreira llega a esta etapa con una certeza que lo acompaña desde sus inicios: los sueños no son un destino, sino una decisión diaria. Y mientras afina los últimos detalles para subirse al escenario, hay algo que ya está pasando en tiempo real: su música empieza a moverse de mano en mano, de playlist en playlist, de corazón en corazón.
El latido del candombe está cruzando fronteras
Me gusta que mis canciones tengan ritmo, que cuenten algo real y que la gente sienta libertad cuando las escuchaˮ.


